22 mayo 2012

Escuchar con la mirada

En más de una ocasión alguien vino a contarme un problema o una preocupación o un conflicto personal o tambien existencial y no he sido capaz de articular palabra mientras la escuchaba atentamente. ¿Que decir? ¿Que aconsejar? ¿que necesita que le diga para consolarla?. He aprendido que cuando no sé que decirle es porque nada hay que decirle. Lo que en el fondo me piden es ser oidas sin juzgar. Mirar a los ojos y nada más. He sentido que cuando ocurre esto, no son dos personas con sus personalidades frente a frente sino almas que se han confabulado para hacer un trabajo. Un alma que se pone en servicio de la otra para aprender, explorar y reorientar el camino que se ha desviado por diversas influencias y que producen las sensaciones que al principio expuse. Por eso cuando dos miradas se encuentran, dos almas se comunican en un lenguaje que escapa de lo convencional y al que no se debe comprender porque como se intente "la magia" de la conexión y el entendimiento se disipa y se acabó. Mucho se habla del silencio. Hablar del silencio. ¿como se hace eso? Solamente desde dentro y sin soltar palabra.

5 comentarios:

escuchando palabras dijo...

maravilloso relato con un oleo de Klimt extraordinario, besos

iris dijo...

Me has recordado el libro de "Las Voces del Desierto", en la que aparece una mujer miembro de una tribu aborigen australiana cuya misión era la de escuchar, por eso la llamaban :"La Escuchadora". Besos Carlos ... siempre interesante lo que escribes.

Carlos dijo...

He leido ese libro tres veces. Es realmente transformador. Lo recomiendo. Gracias

Clematide dijo...

Este es un texto que se lee con la certeza de que no es solo teoría lo que cuentas...Cerato te ilumina...je je je.
Besos, y un placer disfrutar de tu inspiración.

añil dijo...

Totalmente de acuerdo. La recompensa siempre es el placer de estar ahí.

El cuadro de la ilustración tiene un significado especial para mí.

Un beso