21 abril 2009

Tal como soy

Érase una vez una bellisima flor azul del bosque, que no quería ser azul. Aceptó todos los colores del arco iris menos el precioso azul. No le gustaba el azul y menos aún ser azul. Sin embargo, por más que intentaba no serlo, lo era más. Al no gustarse, no hacía más que quejarse y quejarse todo el tiempo. Un día comenzó a llorar, y a marchitarse. Se sentía tan desdichada y desgraciada simplemente por querer ser lo que no era. Lloraba que te lloraba y las otras flores intentaron consolarla sin éxito, diciendole que las lágrimas marchitarían su belleza.
Un día una bonita mariposa se posó sobre ella y la flor habló y hablo de su pena.
"Eres azul y si vives el azul plenamente, vivirás de la misma forma los otros colores, sino no podrás vivir en ninguno y morirás." le dijo la mariposa, y se marchó.
La florecilla dejó de llorar, el sol brilló con fuerza y los insectos comenzaron a acercarse a ella.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

conócete, acéptate, supérate...

por ahí va, no?

L

Clematide dijo...

Muy gráfico y tremendamente hermosa la metáfora...esa es la esencia de nuestro maravilloso curso ¿Verdad?, y de la vida...
Más besos...azules y de todos los colores.

Lotus dijo...

Me encanta tu lado clematis, o femenino como quieras llamarlo. Tan profundo, y tan sincero.

A partir de hoy me gusta ser azul. Gracias por recordarmelo gran amigo. Besos